venerdì 7 gennaio 2011

Puede que el tiempo nos dé la razón

Hoy se celebra en Milán la Befana, que es una puta bruja con cara de comer niños ¿? Y yo echo de menos Los Reyes Magos, esa preciosa festividad que me mantuvo en vilo las horas de la noche y mi pobre y santa madre durmiendo conmigo de los 0 a los casi 10 años, mucho tiempo después de dejar de creer en ellos, suceso no baladí que descubrí gracias a una amiga cruel a los cuatro años, pasé directamente al departamento de dudas metafísicas que es mi Padre y le dije Papá y luego seguí ¡que los reyes sois vosotros! en plena cabalgata cruzando por La calle Mayor, hecho descorazonador para cualquier padre que vea como su niña de CUATRO AÑOS descubrió el pastel y ya nunca más tendrá sueños y votará a la derecha española. Pero mi padre, hombre sabio, me dijo: eres boba ¿no los ves encima del carromato? y yo le dije sí, padre y él me dijo ¿y no nos ves aquí abajo contigo? y yo le dije sí padre, y él me dijo entonces ¿como coño vamos a ser las mismas personas? y me pareció una lógica aplastante y nunca más volví a preguntar. Hasta qué cuando tenía 7 u 8 años ví en un capítulo de Pepa y Pepe que iban a comprar REGALOS DE REYES y descubrí el pastel silenciosamente. Ese es otro aspecto que desde aquí me gustaría comentar y que me he llena de emoción y orgullo: los niños tienen un filtro potentisimo para ver lo que quieren ver y no más, nosotros tambien, pero el suyo es más gracioso.

Total, que algo nunca me cuadró en los reyes porque lo de hacer magia y ya, siempre me dejó algo fría, como lo de que los niños se tienen porque una pareja se quiere y ya. Luego mi padre me lo tuvo que explicar aprovechando la coyuntura de la película JUNIOR de Arnold Swarcheneiderfroilen, lo cual explica mi desestructuración mental en ciertos pilares básicos de la razón de toda mujer. Pero AÚN sabiendo que ni reyes ni niño muerto, yo seguía muy nerviosa todas las noches y mi madre tenía que dormir conmigo, no por los reyes, si no por los regalos, porque soy una cobarde capitalista y me encantan los regalos, a veces incluso no podía dormir EL DÍA SIGUIENTE a Reyes, pensando en todos los regalos QUE YA TENÍA, porque pese a tener corazón de una punk, siempre he sido una niñita de colegio de monjas que no comparte los juguetes. Os contaría que me han traído hoy pero no quiero dar envidia, solo voy a decir que me he pasado todo el día jugando. Y por la noche he tenido un poco de terapia de choque con mi EDITOR/PSIQUIATRA, que es un tipo que me hace reir y toser a la vez.

Estos días he hecho miles de listas (MEN-TI-RA), propósitos de año nuevo y blah blah blah, y he llegado a la conclusión de que no estoy segura de nada. Ni siquiera de no estar segura. A veces tengo seguridades firmes, tan firmes que me pongo a temblar y lloro hasta no poder recomponerme, y con ese llanto pierdo primero un brazo y luego el bazo y luego los pulmones, y ese llanto es de lo más salvaje. Una de las cosas de las que estoy segura. es de mi EDITOR/PSIQUIATRA. Hasta ahí mi seguridad. Luego tengo dudas en cuanto a la evolución de la VERDAD SOBRE MI EDITOR/PSIQUIATRA (basicamente una recopilación de nuestras conversaciones absurdas via facebook). Tengo dos posibles finales: uno, el primero, es que cuando me divorcie de mi primer marido, él estará ahí, iré o vendrá pero estará ahí, me mirará y dirá: era un gilipollas, vamos a tomar una cerveza. Más tarde, cuando me divorcie del segundo, él estará ahí, iré o vendrá pero estará ahí, me mirará y dirá: era un maltratador. Vamos a tomar un kalimotxo. Y por último, ya cuando me divorcie del tercero (puede que en este punto, esté tan harta de los hombres que me habré convertido en una lesbiana alcohólica), estará ahí, iré o vendrá pero estará ahí, me mirará y dirá: era un hijo (o hija) de puta. Vamos a tomarnos una manzanilla. Ese es uno de los posibles finales del libro “elige tu propia aventura con el EDITOR/PSIQUIATRA”.

El segundo es que yo estaré en la consulta de mi nuevo psiquiatra, a mis cincuentaytantos, completamente deprimida y derrotada por el alcohol y las drogas, sucumbiendo al síndrome de diógenes, rodeada de fotos, de recuerdos, de libros y de recortes de revistas y periódicos amarillentos y links varios en lo siguiente no, lo siguiente, al iPad, que habrán narrado TODOS MIS ÉXITOS PROFESIONALES Y PERSONALES, y yo ahí, con mi segundo oscar a mejor actriz sobre la mesa, llorando a moco tendido y ya sin kleenex limpios. Mi psiquiatra realizará –a escondidas– la llamada telefónica, la única llamada telefónica que podrá salvarme del suicidio –y de la tercera tentativa, por qué no decirlo así– y llamará a mi EX-EDITOR/PSIQUIATRA, y le dirá: hola, soy el psiquiatra de Miss C. por favor, ven a verla. Y él, acojonado, después de consultar con su abogado si el hecho de acercarse a verme a mi residencia de Malibú podría violar la orden de alejamiento de quinientos metros que me habrá impuesto –sabiamente– un juez español y si le supondría una pena de cárcel. Yo a él no me podré acercar, pero ¿él a mí? y entonces, no pensará mucho, y vendrá a verme a Malibú, y de verdad que se me cambiará la cara de viuda malfollada con cuatro gatos y dos perros y una tortuga muerta, y me volverá a hacer feliz. Feliz como me está haciendo Nacho Vegas y Spotify (maldita sea, en Italia no funciona y me lo van a cortar muy pronto). Ah una cosa que no entiendo es la gente que le dice a Nacho Vegas uh, Nacho tu sí que sabes decir como me siento... Como si fuera un Alex Ubago cualquiera y no sé joder, yo pienso que no hay que entender del todo a NV pero al menos UN POCO, ¿qué tipo de Nacho Vegas hay en vuestras cabezas? EH? ¿Qué tipo de versión apócrifa de NV estais alimentado?
Abrid los ojos cabrones, vuestras retinas estan tiznadas de carbón.

2 commenti:

Anonimo ha detto...

Urge terapia de choque:
http://www.youtube.com/watch?v=efbpscMJDPM

Fdo: TU EDITOR/PSIQUIATRA

Ennis del mar ha detto...

marvilloso nuevo blog
yo soy más de ver los horóscopos que de terapeutas, a veces llamo en directo :)